I
Tiene cinco rojos y amplios pétalos, de bordes irregulares. Son un poco oscuros en su origen y tienen algunos hilos de color más claro. Del mismo centro nace, como un estandarte, un delgado y brilloso cilindro rojo del que luego surgen unos botones amarillos hacia los costados, que derraman al contacto un polvillo dorado. Culmina en cinco pequeños redondeles aterciopelados rojos. Cinco y rojos, como los pétalos. Inútiles palabras: es imposible describir la perfección, la exactitud, la belleza de una rosa china. Y el secreto de esa obra comienza en una oscura raíz subterránea.
II
También es amplio. Y cálido. Bálsamo para el dolor y para la soledad. Multiplica las alegrías, alivia los miedos y desmorona rabias almacenadas. Nunca se sabe cuánto va a durar, pero irradia su perfume aún después de haberse ido: persiste en la memoria a lo largo de los años y sigue brindando su calor. Es bueno tener uno a mano cuando nos asalta el hielo de la desazón, la pena o la desesperanza. No hay nada que se le resista: el mundo siempre se ve mejor después de uno. El abrazo es la obra más perfecta que brota de la oscura raíz del alma humana.
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