Leí por ahí que la luna llena exacerba las emociones en detrimento de la razón. Favorece entonces los romances y la creatividad. Pero también, claro, las pasiones oscuras, los miedos irracionales, los rencores irremediables.
Yo ya pasé por el momento de inspiración y el momento amoroso. Le sucedió un vago temor desplegado en pesadilla.
Ahora no me hablen, porque creo que estoy entrando en la etapa de la furia.
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