mudanza

mudanza (I)

Estoy por mudarme. Busco ph, departamentos tipo casa...Recorrí diferentes barrios
Y lo que encuentro
es una frenética compulsión
a dividir lo que era espacioso
a bajar los techos
a hacer entrepisos
a convertir los rincones bajo las escaleras
en diminutas habitaciones
a poner rejas
y por supuesto
casi nadie se olvida
de techar lo que era cielo.

mudanza (II)

Rejas en las puertas. Rejas en las ventanas. Rejas en los respiraderos.
¿Venden la casa para pagar la fianza?

lenguaje secreto

Vomo mr hudys vusnfo lr pigio sl dlrytsd

Traducción:

Cómo me gusta cuando le pifio al teclado

aguas claras

"Cerca del manantial una no tiene sed,
cerca de la hermandad una no desespera"
(Poema chino escrito en NUSHU)

Lo leí y pensé en Laura, en ese cafecito trasnochado que le robamos al cansancio del martes, donde hablamos de la muerte y del dolor, donde nos acompañamos con ojos llorosos y también nos reímos y nos abrazamos. Todo eso que uno puede hacer en apenas una horita larga cuando tiene una buena amiga.

sí pero no

Pienso
Que tendría que contar por qué lloro tanto.
Siento
Que no puedo todavía.

en un colectivo

Un señor muy mayor me deja subir primero, porque se siente más señor que mayor.
El chofer me hace rebaja porque no me alcanzan las monedas.
En el último asiento un hombre habla a todo volumen con su celular, monopolizando los sonidos. Se baja rápido.
A mi lado una chica joven lee/actúa su libreto (espío diálogos de personajes donde hay uno con resaltador). A veces deja un gesto congelado, vuelve sobre la hoja y retoma. Por lo bajo susurra, susurrante se enoja, susurrante se calma.
Sin preaviso ninguno, me viene a la mente un recuerdo y las lágrimas me empiezan a brotar descontroladas como si hubieran estado esperando siglos para salir. Me las voy secando con la mano, me seco la mano en el saco. El colectivo se va vaciando. Quedamos la chica y yo solas, ella gesticulando y yo llorando, las dos en el escenario equivocado: un 127 por Colombres, Salguero, Guardia Vieja.

la vida está llena de cuchillos

Uno va acostumbrándose a las cosas tan distraídamente... A medida que el tiempo pasa empiezan a parecer normales, lógicas o inevitables. Los cuchillos, por ejemplo: de un modo lento, imperceptible, pierden su filo uno a uno, hasta que se termina creyendo que cortar es un hecho trabajoso, que requiere esfuerzo y a veces hasta sudor. El ajo y el perejil, la carne al horno, la rodaja de pan, la manzana, nos van fortaleciendo los músculos. Uno llega a preguntarse extrañado sobre la fama de peligrosidad del utensilio: resulta mucho más amenazante el tenedor, con esas puntas agresivas.
Pero un hecho fortuito (un comensal más, que nos fuerza a comprar otro cuchillo) abre de par en par las puertas a un extraviado placer: el nuevo se desliza sobre el alimento con la delicadeza de una gaviota sobre el mar y la vida se vuelve liviana, ágil, simple.

Hasta que el tiempo nuevamente pase.

adolescentes

Mi hija perdió un jean. Eso desató una batalla campal contra el mundo, en el cual obviamente yo estaba incluida. En medio de la frenética búsqueda de la famosa prenda, que no aparecía por ningún lado, fui acusada como principal sospechosa de habérselo tirado en algún momento de confusión mental (de lo que también fui acusada) y condenada como culpable de la irreparable pérdida. Hubo portazos, amenaza de suicidio y un vocabulario digno de un camionero enfurecido. (¿Cabe aclarar que el jean no era su único, ni siquiera el más nuevo?). Reconozco que algunos de mis comentarios no contribuían a calmarla (“A ver, pará que voy a buscar a un cartonero para que le cuentes tu problema”) pero es que la imaginación se me iba agotando y la paciencia también.. A los momentos de ira le seguían momentos de franca depresión. En uno de los ellos, (ella tirada en su cama, yo sentada al lado tratando de obtener datos precisos para continuar la búsqueda) hace entrada mi hijo, su hermano: recién levantado de la siesta, con el pelo revuelto, ojos apenas abiertos, cara de pocos amigos y totalmente indiferente a la debacle, emite un: ¿hay Coca? Ella contesta: sí. Y entonces el rostro de él se ilumina con una sonrisa inmensa como si ya nada malo pudiera suceder jamás.

¿Amor, protección, límites, presencia, respeto…? Náaa…Mucho más simple: ¡jeans y coca cola!

busco psicólogo

Mi psicólogo me llamó por teléfono y me dijo…
que quería saber qué planes tengo porque falté dos veces seguidas. Yo le dije que mis planes eran ir una vez más para contarle que decidí no seguir con él. Entonces rápidamente me dijo que no hacía falta, que yo tendría mis razones y seguramente no tenía ganas de contárselas. Yo le iba a decir que quizás él no tenía ganas de escucharlas pero me ganó de mano su “hastaluegoclick”. Esto debería llamarse crónica de un final anunciado, pero prefiero mirar hacia delante.

mi ángel

Respiro hondo, cierro los ojos, me relajo y lo convoco. Se me aparece la imagen de un ser alegre, que se ríe de mi seriedad, me toma el pelo: veo que es el que salta y me hace tropezar cuando yo intento caminar como una diosa, el que me hace soltar el vaso cuando él me mira fijo, el que me levanta la pollera disfrazado de viento. Y siempre irrumpe desde atrás, a mi derecha.
Pero últimamente la imagen cambió: ahora lo veo delante de mí, a mi izquierda. Está sentado en el cordón de la vereda y me mira en silencio. Como si ya no supiera qué hacer conmigo.

martes de abril

Sol en el patio.
Alegría del hogar, en flor.
Mate.
Música clásica en la 103.7

Para este instante de esta mañana
no tengo más nada que pedir.

agujero negro

Muchas veces escucho un sonido en el piso como que algo se me cayó. Y miro alrededor, doy vueltas, retrocedo unos pasos, reviso los bolsillos. Y no puedo encontrar qué fue.
Pero hoy algo se me escapó del alma.
Y tampoco sé.
Revisé recuerdos y sueños, amores, desamores y olvidos, retrocedí en el tiempo y no pude encontrar qué fue.
...
Pero me siento más liviana.
Así que seas lo que seas, adiós.

Hoy (II)

Otra vez estar sentada en el colectivo y llorar.
Otra vez escuchar un tema y llorar.
Otra vez llegar a casa y llorar.

Pero también unas cosquillas, una carcajada fácil...

como si cada lágrima
fuera abriendo camino