mi ángel

Respiro hondo, cierro los ojos, me relajo y lo convoco. Se me aparece la imagen de un ser alegre, que se ríe de mi seriedad, me toma el pelo: veo que es el que salta y me hace tropezar cuando yo intento caminar como una diosa, el que me hace soltar el vaso cuando él me mira fijo, el que me levanta la pollera disfrazado de viento. Y siempre irrumpe desde atrás, a mi derecha.
Pero últimamente la imagen cambió: ahora lo veo delante de mí, a mi izquierda. Está sentado en el cordón de la vereda y me mira en silencio. Como si ya no supiera qué hacer conmigo.

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