mudanza (III)

En la cocina no hay agua fría. En el baño no hay agua caliente. La ventana que da al patio, no cierra. La puerta de la cocina, la puerta de un placard y la puerta de mi cuarto empezaron a chirriar.
La casa, como puede, nos está diciendo adiós.

nosotros dos

El señor que compra mi casa me dijo que va a conservar el árbol, que la rosa china fue una de las cosas que los decidió a comprar. Con tanto fanático del cemento suelto, sentí un alivio enorme de no estar vendiéndole mi casa a uno. Estaba felizfeliz con la noticia! Igual cuando se la contaba a todo el mundo recibía un esforzado y casi indiferente ahmirávosqué bien... Pero eso no logró apagar mi alegría porque, de cualquier modo, era una cuestión entre el árbol y yo. Una cuestión de amor.

Hay días...

Son las 6 de la tarde. Estoy tomando un té de frutilla. Por la ventana veo a los gorriones comiendo las migas de pan que desparramé por el patio. Desde que me levanté, es lo único que me salió bien.
...
...
(quizás no sea poco después de todo)

insomnio número...

¿Y qué pasa si…?
¡¡¡Páfff!!!
(A los pensamientos catastróficos conviene aplastarlos cuando son chiquitos)

...

A veces uno se alimenta de silencio. Lo disfruta, lo saborea.
Y a veces el silencio se lo traga a uno.