En la décima sesión, yo conozco de mi psicóloga: su estado civil, cómo se compone su familia, varios episodios de su historia, qué hace en su tiempo libre, algunas cuestiones de su carta natal y hasta qué verdura le cae mal.
En la décima sesión, mi psicóloga me pregunta a mí si tengo pareja.
…
Sí, otra vez empecé la cuenta regresiva.
Y la terminé: en estos momentos, mi expsicóloga orbita en el espacio sideral en el que vagan los psicólogos que no son, que no fueron o que no pudieron ser.
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