Es casi imposible para mí pensar que todo va a estar bien si amanece nublado. Y viceversa: el sol siempre me trae un optimismo fuera de toda lógica.
Sé que hay personas de ánimo estable, no sujeto a variaciones climáticas. Pero por alguna razón que todavía no descubrí, a mí me tocó navegar en aguas inquietas.
Así que imagínense cómo me sentí ayer cuando vi el cielo celeste después de tantos, tantos, tantos, tantos días grises. Sí, así.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario