sandwich

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mis viejos dicen: una chica joven, así, como vos...
mis hijos dicen: una vieja, bah, como vos...

(permítanme estar monotemática estos días)

así lo veo yo

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La felicidad está sobrevaluada. A la perfección, en cambio, todavía no se le hace justicia: es belleza y la belleza es vida. No hay tal estado permanente de felicidad completa. Sólo la exactitud de esa palabra, del agua fresca en la garganta, de ese beso o aquel viento. Sólo la precisión de un sabor en la boca, un aroma en el alma, un descubrimiento, una carcajada quebrando un silencio. Innumerables… instantes.
Perfectos y bellos. Tan perfectos y bellos que le quedan grandes a mis palabras, las que no encontraré para explicarlo. De cualquier modo, el que lo haya sentido no necesitará que se lo explique y al que no lo haya sentido le serán inútiles las explicaciones.
Certezas del corazón, el único que de verdad sabe algo.

mis amigas

Una dice: No te preocupes por cumplir 50, ¡no duele!
La otra dice: No... en el momento, no...

volver

Cuanto más tiempo pasa más difícil es volver. Después de exactos 6 meses sin escribir, cómo encontrar palabras importantes que le den envión al regreso…
Qué tal si digo que dentro de 7 días cumplo 50 años? O que hoy empieza la sucesión de días invernales. O que hoy se inicia el nuevo año para los pueblos originarios: la fiesta del Inti Raimi, "el momento en que todo vuelve a comenzar" culmina celebrando que el sol salga nuevamente, después de alcanzar su máxima lejanía de la tierra…

Qué tal si digo que hoy es un gran día y que el sol y yo estamos de vuelta.