AGUANTE RUMI

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Después de hacerme la Cruela DeVil en Confesiones 1, debo reconocer que en el fondo a mi perra la quiero. Así es el amor, no? A pesar de todo. Es que, por ejemplo, en dos oportunidades a lo largo de los años, me vio llorar… y después de mirarme un poco, se echó al lado mío. Y se quedó. No me ladró, no se subió encima, no me llamó con su pata, no se fue. Hizo lo que a veces las personas no saben hacer, simplemente… estar ahí.

2 comentarios:

Veroka dijo...

Son adorables, solo que a veces dan ganas de matarlos!!!

virgi dijo...

ja ja! datisdecuestion!