Ya cuando salí del trabajo tenía instalada una sonrisa, producto de no me acuerdo qué ocurrencia del Jefe. Unas casas más allá, un grupo de chicos de unos 8/9 años sentados en el cordón de la vereda (ventajas de vivir en un pasaje) me dicen Hola cariñosamente cuando paso, como si nos conociéramos. Otro viene corriendo y anuncia con entusiasmo desbordante: “Nos dieron permiso para quedarnos 15 minutos más!!” Una cuadra después, veo por una ventana un living, donde una señora sesentona en bombachudo de gimnasia baila alegremente con sus (supongo) nietas. En el colectivo lleno, una monja que está sentada me llama para cederme su asiento(?). Una pareja adolescente mira pasar el mundo abrazaditos en una esquina. Y mientras se va haciendo de noche para que brille la luna.
Cómo me gusta la vida,
Cómo me gusta.
1 comentario:
caminé por calles con mucha menos gente de la que suelo ver en mi ciudad... comi cosas ricas, muy ricas... descansé cuanto quise... miré pelis en una cama gigante, solo, por las mañanas... el frio seco en mi rostro, el horizonte, el lago... que más!!! un rico licor sella lo bello... brindo por lo tuyo y por lo mío... con aquel licor o con cualquier otro.
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