recreo

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Por un día y medio recuperé la casa para mí sola. Encontré mi nomeimportaquehoraes, mi desorden, mis platos sin lavar, mis conversaciones conmigo, mi cabeza limpia, mi corazón liviano, mi suceder anárquico, mi carcajada absurda, mi silencio absoluto y mi voz en cuello.
Qué alivio saber que todavía estoy ahí, donde me encuentro.

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