martes-sábado

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El martes me desperté y no sé por qué creí que era sábado. En seguida busqué mentalmente las actividades del día y pensé qué bueno, no tengo nada programado…Ya sé lo que voy a hacer: me visto, me voy a la ferretería a comprar aguarrás que no tengo y me voy a dedicar a pintar! … ( y sí, es una de las actividades que siempre me recargan las pilas).
Un ratito después, otra vez no sé cómo, empecé a darme cuenta de que no era sábado sino martes. Y que sí tenía cosas para hacer, a la mañana, a la tarde…

Me pregunto si esa confusión matutina habrá tenido que ver con que el martes, definitivamente, fue un día de esos en los que nada sale bien. Tanto que a las 9 de la noche decidí irme a dormir para terminarlo de una vez… ¡y no logré hacerlo hasta pasadas las 11!

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