el don de la conversación

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Estaba con una empleada esperando una respuesta por el tema de cti. Había un silencio entre ambas que me pareció que era molesto y pensé: Yo tengo que poder cambiar esto. La miré con atención y se me prendió la lamparita:
- Qué linda pulsera! – le dije – Yo tengo una igual! La compraste en el subte?
Ella desplegó una amplia sonrisa recibiendo el cumplido y contestó:
- No… Me la regaló mi cuñada…
Segundos después su sonrisa se desdibujaba, se mordió el labio y se le tensaron las cejas. Yo me desanimé profundamente a la par que ella se malhumoraba.
Tenía que ser yo la que la anoticiara de que su cuñada no había recorrido negocios, que probablemente ni siquiera se había levantado de su asiento para desembolsar dos pesos y zafar de la molesta obligación de buscarle un regalo?
En el silencio me muevo como un pez en el agua.
Quién me manda a hablar?

2 comentarios:

Flor dijo...

Me morí de risa, Virgi. ¡Pobre mina! ¡Te imagino cayéndote hacia atrás cual condorito!

Igual no es tu culpa que la cuñada sea una chanta.

virgi dijo...

Gracias, flor!! Me hacés sentir acompañada!!