taper

I
El volvedor

Odié los taper desde siempre. Por varias razones. En principio estéticamente me parecen detestables. Además, me representan a la sociedad yanqui y como si eso fuera poco, me representan a la mujer práctica y doméstica… que no soy.
Sin embargo, de algún modo se las han arreglado para aparecer en mi casa, seguramente de la mano de alguien que gentilmente traía alguna cosa rica y después olvidaba llevárselo. Yo los usaba para destinos impropios como ponerles pintura o aguarrás y a la larga, terminaban directamente en el tacho.
Hace dos años mi hija viajaba a Bolivia y quería llevarse para el viaje sandwiches de milanesa, para lo cual el taper que quedaba era perfecto. Ella dudaba porque era muy grande, pero yo le pedí que lo llevara y que cuando estuviera vacío, lo revoleara por la ruta en mi nombre. En eso quedamos, pero el día del viaje, entre el apuro y las emociones… quedó el taper en la heladera con las milanesas.
Pasó un año y ahora el que viajaba era mi hijo: idéntica propuesta, que aceptó. Dos semanas después, cuando estaba sacando de su mochila la ropa sucia, me encuentro con el taper. Con cara de haberle encontrado siete kilos de marihuana, le pregunto:
- Y esto???
- Te juro que lo tiré, Ma…pero se ve que alguien pensó Uy mirá se olvidó el taper y me lo volvió a poner en la mochila!

II
Quémestápasando

El martes pasado llegó mi hija del trabajo y vio una bolsa en el living. Enseguida descubrió el contenido y, entre escandalizada y sorprendida, dijo:
- Qué hiciste??!! Compraste TAPER???
- Nooo!! – contesté yo – …Es que son 3 que son iguales, chicos y otro, viste, para las verduras...
Y ahí me callé porque me di cuenta que ni yo estaba entendiendo lo que decía.

III
Destino de ruta

Hace más de una semana que están los taper ahí, en el mismo lugar, en la misma bolsa.
Creo que he vuelto a MI normalidad y el mundo tiene sentido nuevamente.
Veremos cuánto me dura.
Todo es tan efímero últimamente
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