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Duelo (I)
La primera vez que tuve que afrontar un duelo estuve como una semana sin salir de mi casa. Lo hice casi a escondidas, porque no podía considerarse normal (la ley autoriza sólo 3 días de ausencia en el trabajo).
Pero me sentí comprendida cuando me contaron sobre la ley judía:
El primer período del luto es la Shivá (duelo de siete días) … Sirve para ayudar a las personas enlutadas a enfrentar el fallecimiento acontecido. Los deudos no deben abandonar su casa salvo por asuntos de gran urgencia.
Duelo (II)
Cuando falleció mi viejo, yo estudiaba Canto. Después de eso, la garganta se me cerró. No podía cantar ni en voz baja. Pasado unos cuatro meses recuperé las ganas, pero en cuanto inspiraba profundo para sacar la voz, sólo me salía llorar. Más o menos a los siete, le mandé un mensaje de texto a mi profe: “Lista para volver a cantar. Creo.” Pero me equivocaba…
En un programa del Canal Encuentro sobre pueblos originarios, una integrante de la comunidad hablaba de una de sus cantoras: “Nooooo, ella ahora no canta”…. Y explica: “ Es porque está de duelo…año y meeedio más o menos no va a poder cantar…”
Duelo (III)
Ahora, de a ratos, tengo una especie de primavera adentro: siento que me está volviendo el alma al cuerpo, con hojitas verdes y promesas de flores.
Nuevamente la ley judía:
“El pesar excesivo es considerado como falta de confianza en Dios. Se considera natural y deseable que, con el tiempo, desaparezca la amargura causada por la muerte.”
2 comentarios:
este post me encantó.
buenísimo! gracias!
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