El Hogar II

.
En un cuarto donde hay como 20 cunas, con bebés desde recién nacidos hasta cerca de un año, a los que hay que alimentar, cambiar, entretener, mimar, tener en brazos, dormir… yo me siento como un pez en el agua.
No encuentro palabras para explicar lo que me pasa cuando alzo de la cuna a un bebé que está llorando, un bebé del cual apenas conozco el nombre, un bebé que no me conoce… y se calma en mis brazos y apoya su cabecita en mi pecho y con las manitos se agarra de mi ropa como para no soltarme. Es como la versión más simple del amor, en la que no importa ni su historia ni la mía, cuenta que nos encontramos y ese contacto nos llena el alma a los dos.
Yo siempre digo gracias cuando me voy.