Diálogo con telemarketer (o “qué mala soy”)

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Fue en el trabajo.

- Buenas tardes, soy montoto de la empresa happy comunication, está el señor fulano?
- No, no está.
- Mmmm… No hay ninguna persona responsable?
- Yo soy una persona ¡muy! responsable
- Pero que tome decisiones…
- Yo tomo decisiones
- …referidas a esta línea
- Ah! No, referidas a esta línea...no.

propósito III

I
Está MUY DIFICIL.
Había pasado más de 24 horas sin criticar ni quejarme. Corrí con la ventaja de que el miércoles no trabajé, estuve en casa preparando un trabajo para presentar sobre los derechos de los niños, en fin, todo muy tranqui y poco propenso a desbarrancar. Pero fui a trabajar el jueves y no había pasado ni media hora y ya me estaba cambiando la pulserita. Ufff!

II
Yo propondría algunas excepciones a la regla. El que inventó esto no tenía a Macri en el gobierno de su ciudad. Qué vivo!

propósito II

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Hoy por ejemplo, estaba haciendo cola para entrar a una parrilla y la señora de atrás me miró y empezó a quejarse: qué barbaridad, la demora y blá blá blá.
Yo le sonreí comprensiva mientras pensaba: Mis labios están sellados.
Pero media hora después mi hija me dice:
- Mirá la ropa que le pusieron, pobre, a ese nene…
Yo pisé el palito:
- Y…pero mirá lo que tiene puesto la abuela!!
Cambio de pulsera

propósito I

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Me enganché con una idea de un tal Will Bowen, “por un mundo libre de quejas” que consiste en no criticar ni quejarse durante 21 días. Uno puede ponerse una pulsera en una mano (o alguna otra cosa que sirva de recordatorio) y comenzar. Si critica o se queja, la cambia de muñeca y comienza nuevamente.
En realidad, me lo propuse porque era algo en lo que venía pensando hace un tiempo.

No me está yendo bien. Ya arranqué como 15 veces. Un día llegué hasta las 20 horas ininterrumpidas. Creo que fue mi puntaje más alto.
Hoy me sentí un poco más tranquila porque leí que a la gente le lleva un promedio de 5 meses llegar a los 21 días.
Así que vamos que podemos!!!!!!!!!!!!!!!!

El Hogar II

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En un cuarto donde hay como 20 cunas, con bebés desde recién nacidos hasta cerca de un año, a los que hay que alimentar, cambiar, entretener, mimar, tener en brazos, dormir… yo me siento como un pez en el agua.
No encuentro palabras para explicar lo que me pasa cuando alzo de la cuna a un bebé que está llorando, un bebé del cual apenas conozco el nombre, un bebé que no me conoce… y se calma en mis brazos y apoya su cabecita en mi pecho y con las manitos se agarra de mi ropa como para no soltarme. Es como la versión más simple del amor, en la que no importa ni su historia ni la mía, cuenta que nos encontramos y ese contacto nos llena el alma a los dos.
Yo siempre digo gracias cuando me voy.

El Hogar I

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El jueves cuando me iba del Hogar, la monja que me abrió la puerta para salir, me despidió con un:
- Que Dios te acompañe!
Yo no soy muy afecta a los formalismos religiosos pero me encantó que me dijera eso. Es que en realidad no sonó como un formalismo sino como un sincero deseo del corazón

duelos masivos

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He comprobado que los duelos masivos me molestan.
Cuando falleció Alfonsín, me enojé: Qué? Ahora es el símbolo de todas las cosas buenas que puede tener la política? Ahora todos van a hablar bien de él y no importa nada? Ahora que se murió le perdonan todo? Como si no hubieran pasado las cosas que pasaron? Ahora todos lo quieren? Me enojé.
Cuando se murió Benedetti, me preguntaba: Qué hace toda esta gente llorando y homenajeando a Benedetti?? Benedetti es mío! Qué les pasa, qué se meten? Me enojé.
Cuando se murió Mercedes Sosa y vi tanta gente acercándose al velatorio, pensé: Ok, tenía buena voz… pero seguro que se murieron minas mucho más copadas y no reunieron esa multitud. Me enojé.

Y voy a parafrasear a alguien a quien, en medio de una acalorada discusión, le dije:
- No tenés razón!!!!!
Y me contestó: Ya sé que no tengo razón!!!!!

Ya-sé-que-no-tengo-razón.
Igual los duelos masivos me molestan

fue así

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Los días pasaban y yo no subía textos al blog. No sé por qué. Un día pensé: bueno, si alguien me dice "hace mucho que no escribís" o "entré a tu blog y no actualizás" ahí agarro y escribo.
Y alguien me dijo.

nunca dicho antes

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Cómo pasa el tiempo...