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Nadie es perfecto. No son perfectos nuestros amigos ni nuestros familiares ni el hombre/la mujer que amamos. Y los amamos igual. Los amamos por sus defectos o a pesar de sus defectos. O los amamos por algo más importante que sus defectos.
Voy a que este gobierno no es perfecto. Pero lo quiero, lo sostengo y lo defiendo por cosas más importantes que sus (posibles) errores.
Porque protege a los olvidados de siempre. Porque siempre puso al trabajo como eje organizador. Porque puso su esfuerzo en que cada vez más el trabajo sea DIGNO. Porque bajó enormemente la desocupación. Mejoró los ingresos de los jubilados y permitió que se jubilaran muchos que hubieran quedado desprotegidos por no alcanzar con los años de aportes. Aumentó el presupuesto en educación, construyó más de mil escuelas y creo el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Alentó el desarrollo de cooperativas. Creó la Asignación Universal por hijo y para las madres embarazadas. Impulsó la Ley de Matrimonio igualitario…
Podría seguir y seguir… pero elegí escribir de las cosas que me han tocado más de cerca, que las ví suceder a mi alrededor y en personas cercanas.
Absolutamente ninguna de las cosas que puede alguien criticarle a este gobierno se compara ni remotamente con todo lo que hizo y hace.
Todo el mundo resalta que han vuelto los jóvenes a la política. Yo digo que también ha vuelto EL AMOR a la política.
Lo dicho: a eso no hay con qué darle.
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