Desde que partí de la casa de mis viejos, muuuuuchos años ha, siempre quise tener un jazmín. Así que éste es un sueño hecho realidad (otro más). Cada vez que entro o salgo de mi casa, cierro los ojos, respiro hondo y el alma se me llena del aroma de la infancia.
Qué feliz!
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