de carne somos
Viernes a la mañana, reunión de trabajo. La gente va llegando de a gotas y empiezan a generarse diálogos banales: el calor, cómo teñirse las canas y la dificultad de combinar algunos colores. Empiezan a desplegarse los lugares comunes y los chistes idiotas. Sigue llegando gente. Se va potenciando la estupidez de los chistes y de repente me doy cuenta que se está generando un clima grupal y yo quedo sola, al margen, porque no me estoy riendo de las pavadas. Hago rápidas cuentas mentales y … ¡¡¡ JA!!JA!!JA!! …Creo que mi inteligencia se sintió un poco ultrajada pero al iniciarse la reunión propiamente dicha, yo era una más en el conjunto. A veces hay que entregar algo para no quedarse de a pie.
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